Ya no quedaba más remedio: las peores partes de la zona de combate de Night City esperaban a Shasha, Indie, Diego y Preacher. La actual novia del primero, Lince, fue escogida para hacer de guía por su conocimiento y experiencia directa con las bandas, aunque no fue muy clara con respecto a su relación con los Cuchillas Sangrientas, la poderosa banda que controla con mano de hierro el Sur de la Zona; y allí es precisamente donde pretendían ir primero...
Preacher apañó un robusto aunque algo apetachado vehículo de sus amigos nómadas, y en él se dirigieron a la autopista que separa la parte Norte de la Zona de la Sur; al llegar, pudieron comprobar que la autopista en sí, que cruza la zona de Este a Oeste, estaba bloqueada por escombros y alambradas, mientras que al otro lado, en la parte Sur, se habían colocado barricadas construidas a base de chatarra soldada. Lince les guió hasta un paso subterráneo donde, tras otra serie de barricadas, alguien parecía montar guardia. Lince se acercó al "puesto de peaje" sola, enseñando las manos y el armamento, y pidió hablar con la cuchilla. Al identificarse como Lince, los "guardias" arrastraron la chatarra hacia atrás y permitieron que pasase el coche. Allí, al lado de una fogata de barril con olor a queroseno, seis individuos sucios, semidesnudos, armados hasta los dientes y drogados de Smash y cosas peores, les miraban pasar depredadoramente.
Lince explicó entonces que, aunque podían ir directamente a la dirección de la tal Irina Lovodny y confiar en que la Cuchilla no les descubriese, era mucho más seguro hablar primero con la Banda y negociar un derecho de paso temporal. Les instruyó para que no se pusiesen nerviosos, pues sin duda intentarían intimidarles, y para que no se echasen atrás pasase lo que pasase, o no saldrían vivos de allí. Mientras tanto, atravesaban las destrozadas barriadas de la Zona Sur, donde los pocos habitantes a la vista se movían armados y sigilosos entre los cascotes, y los pocos negocios, sobre todo clubs llenos de drogas, armas y prostitución, se levantaban en plantas y bloques enteros pero siempre a partir del primer piso... Así fue como llegaron a un cubil de la Cuchilla, marcado con su símbolo ensangrentado y lleno de vehículos, música, drogas y armas...
En la escalera de entrada cinco miembros de la cuchilla se sacudían con Smash y extraían/retraían compulsivamente sus implantes destripadores, como si fuese un tic nervioso; al parecer conocían a Lince, le ofrecieron una lata y ella presentó al resto diciendo que tenían que pasar por negocios un rato en la Zona. Entonces el que debía ser el pandillero de mayor rango tomó la palabra, y Preacher y él sostuvieron el primer duelo de miradas del día. Aunque Spunkmeyer consiguió someter al pandillero en un principio, sus intentos por intimidarle no fueron tan efectivos, y el tipo se crecía cada vez más. El desesperado intento de soborno de Preacher indicaba prácticamente una rendición, y solo la intervención de Diego, con una mezcla de enfrentamiento y persuasión a partes iguales, les permitió derechos de paso a la módica cantidad de 250 €$. Consiguió sacarles también una lata de Smash, que les ofreció otro pandillero bajo la escrutadora mirada de su jefe...
... Y en ese momento descubrieron en propias carnes lo peligroso que puede ser conducir bajo los efectos de sustancias euforizantes/psicotrópicas, cuando Preacher, colocado de Smash, estuvo a punto de provocar un accidente serio, que afortunadamente quedó en un pequeño derrape y un roce contra una esquina de hormigón. Al llegar a la calle de Irina, en lo que antes era una pequeña zona residencial de casas unifamiliares, descubrieron también en qué podía convertirse el sueño americano...
Las pequeñas casas de estilo pseudo-español que hace muchos años formaban parte de las afueras (cuando Night city era todavía la ciudad Del Coronado) se han convertido ahora en una de las pocas zonas habitadas de manera más o menos normal en medio de la parte Sur de la Zona. Las familias supervivientes de la época anterior al Gran Colapso están atrapadas en lo que antes eran los suburbios de una próspera ciudad junto con vagabundos, fabricas de drogas, y aquellos habitantes de la Zona que han conseguido prosperar lo suficiente para dejar de ser comida de ratas; todo ello, por supuesto, con el beneplácito de la Cuchilla. La casa de Irina, de un chocante amarillo banana, parecía desocupada, con las persianas bajadas, y varias casas más allá, la música cubana de un fiesta callejera ponía banda sonora a la situación.
Sigilosamente, o al menos intentándolo, el grupo se acercó a la puerta, pero nadie contesto al llamar. Al regresar al coche para intentar vigilar la casa desde allí llamaron la atención de los Gansta cubanos de la casa cercana; Diego se metió por medio para intentar calmarlos, y terminó desafiando a uno de ellos a un duelo... de baile. Mientras se dirigía hacia la casa, llena a reventar de cubanos en distintos estados etílicos, el resto del grupo le miraba con ojos desorbitados y la boca abierta, excepto Preacher que empezó a dar ánimo y consejos a Diego... y también fue "invitado" a la fiesta. Mientras Diego era puesto a prueba en en la pista, a Preacher le "tendieron una trampa" cuando le echaron en brazos de una belleza llamada Jennifer, empeñada en desnudarle y tirárselo allí mismo en el Jacuzzi del jardín: no podía renunciar sin hacerles un feo y, probablemente, liándolo todo aún más, así que, al final, tanto uno como otro terminaron bailando la misma melodía, aunque en posiciones ligeramente distintas... Diego no tuvo problemas y el cubano quedo humillado y resentido. Sin embargo el resto de los presentes disfrutaron mucho de su actuación, invitándole a copas y drogas, de las que él aprovechó para hacer acopio; Preacher consiguió aprobar su "examen" (lo que no es poco mientras lo haces en un Jacuzzi rodeado de gente armada observándote en una casa ocupada de la Zona...), pero al acabar se despidió como un caballero del sur y besó a la "dama"... momento en el que, sin mediar palabra, un enorme cubano desenvainó su machete y se lanzó sobre él con la intención de convertirle en eunuco. Desnudo y mojado, Preacher no perdió la calma, y esquivó la primera acometida, cogiendo ritmo y agarrándole para limitar sus movimientos; el tipo seguía atacando, ahora usando su machete como un puñal y buscándole las tripas, pero Preacher consiguió reducirle con una presa de Aikido, y anunciando a todos que no quería hacerle daño y que solo se estaba defendiendo, le golpeo la cabeza con la esquina del Jacuzzi, abriéndosela. El tipo aún estaba vivo, lo que ponía de manifiesto las intenciones de Preacher, pero sin atención médica (que no parecía que fuese a recibir enseguida...) moriría pronto. De alguna forma, esto impresiono a los Gansta y colocó a Preacher en el mismo grupo que a Diego, uniéndose a la fiesta...
Mientras, en el coche, Shasha veía pasar por segunda vez al mismo grupo de niños por delante de la casa de Irina; tal vez sabían algo, y decidió perseguirles. En ese momento Lince decidió ponerse mimosa, y Shasha incapaz de negarle nada, tuvo que negociar rápidamente un aplazamiento para poder llegar hasta los chavales. Echo a correr tras ellos... y todos corrían más. Lince, con un sprint tremendo, cogió al último de todos, de unos diez años, por la chaqueta y lo levantó del suelo. Shasha empezó a preguntar al niño, lloroso, si sabía algo de Irina... y otro de los niños, el mayor, se acercó a él por la espalda con una cuchilla de afeitar. Viéndose descubierto, exigió que liberasen a su amigo, y el resto de los chiquillos surgieron de sus escondites rodeándo a la pareja con cara de pocos amigos. Shasha creyó que los muchachos serían fáciles de intimidar, pero todos eran retoños de la Zona, y alguién que no causaba dolor de entrada apenas tenía crédito. Intentó también razonar con ellos, pero no se fiaban y querían pruebas de que no harían daño a Irina. Shasha se desesperaba incapaz de encontrar nada que les convenciese de sus intenciones, ya que tampoco las aclaraba del todo. Al final, encontró el argumento que necesitaba al hacer notar al muchacho que, si bien podían haberles echo hablar de otras maneras, estaban siendo pacientes porque no querían hacer daño ni a Irina ni a ellos.
Convencidos aunque recelosos, los chicos les guiaron a otra barriada, de edificios altos y descuidados, abandonados y ocupados, donde les saludaron los yonquis y las ratas como perros... Allí se ocultaba Irina Lovodny, a la que Shasha preguntó por su relación con Axeman; al mencionar que estaban investigando el ataque a Axeman, el ambiente se relajó considerablemente: Axeman es un reputado detective de la zona, al que acude la gente que vive en un lugar que ha sido desahuciado por la policía y las autoridades. Les contó que su hermano Dimitri (que resultó ser el joven de la foto del apartamento frente al Mediterraneo) era un prometedor netruner de la Zona; hace unas semanas fue contratado por algún trajeado corporativo para lo que iba a ser el golpe final que lo catapultase hasta la ciudad. Trabajó incansablemente hasta hace semana y media, cuando le llamó para celebrar que ya había terminado. No le comentó en que consistía el trabajo, sólo que al día siguiente iba a ensamblar los últimos elementos y entregarlo. No ha vuelto a saber de él...
Cuatro días después de su desaparición, su preocupada hermana contacto con Axeman que, impresionado con su trabajo con los chicos de la Zona, aceptó ayudarla. Entonces, hace tres días, uno de sus muchachos fue atropellado frente a su casa cuando ella estaba fuera; al llegar del hospital comprobó que su casa había sido registrada, se asustó, y sus chicos la escondieron en este bloque. Intentó ponerse en contacto con Axeman, descubriendo entonces que le habían atacado casi al tiempo que asaltaban su casa. Desde entonces lleva aquí escondida sin saber que hacer. Lince se fijó entonces en que el colgante que Irina llevaba puesto y manoseaba todo el tiempo era el mismo que su hermano llevaba enrollado alrededor del brazo en una fotografía que les había enseñado del día en que habían celebrado su éxito. Al preguntar por él, Irina les contó que su hermano se lo había regalado esa noche diciendo que, si alguna vez se iba, ella siempre podría "recurrir al broche para seguir siendo fuerte, porqué él estaría siempre dentro"...